
Hoy quiero dedicarte algunas palabras, tú, que has sido mi incondicional por tantos años, tú, que siempre estas ahí, esperando, sin cuestionarme, con una sonrisa, dándo ánimos, esperando siempre.
Es injusto que hayamos sufrido tanto. Tanta negativa, tanto error y tanta mentira al principio. Estas cosas hicieron que los miedos mermaran mi confianza, y por mas que imaginaba, solo percibía error en lo nuestro.
Dices que soy la mujer de tu vida, esas palabras producen en mí un dulzor especial, al mismo tiempo que una sensación amarga.
No quiero sentirme responsable de tu vida, ni que la condiciones a la mía,¿ no es posible el olvido?.
No entiendo como puedes estar tan seguro de mí.
Sí, te he querido, mas de lo que imaginas, quizá hayas sido el hombre que más huella ha dejado en mí, por el que más he luchado conmigo misma, y por el que quizá sienta ese gran vacío en mi corazón, difícil de llenar.
Ahora no tendría fuerzas para afrontar un nuevo reto, han sido años de lucha y de dolor, solo la posibilidad remota, produce en mi un rechazo enorme.
Ahora me dices, que la visión de mi vida, sin que tu formes parte de ella, te hundiría en un gran dolor, no quieres ni pensar que eso pueda ocurrir, pero quizá ocurra, y tendrás que ser fuerte, porque mi vida, aunque ahora esté pasando por un momento pacífico, reaccionará y querrá nuevos retos, abrir puertas y dejar que alguien entre, siempre que encuentre la llave adecuada.



No hay comentarios:
Publicar un comentario