domingo, 8 de junio de 2008

nocturno.



Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven: son palabras

Balas. Balas.

Manifiestos, artículos comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua.

Balas. Balas.

Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.
Balas. Balas.

Siento esta noche heridas de muerte las palabras.

(Rafael Alberti, 1937)

sábado, 7 de junio de 2008

Explosión...


Bueno, ya estamos de nuevo en el comienzo de otro cuarto más de rueda del año, para mí uno de los mejores. Puedo cerrar los ojos y ver las olas del mar, saborear la sal, sentir la brisa, oler el bronceador y tocar la arena...

Todos los años por estas fechas, ya comenzabamos a bajar a la costa, una carretera llena de curvas interminables, de hecho, aún está así, aunque mejorada.
Cuando era muy pequeña, mi abuelo nos esperaba en el comienzo del pueblo, con su pelo blanco como la nieve y sus gafas oscuras. Yo era su preferida y me quedaba extasiada mirando sus manos, arrugadas y oscuras, pero de una gran delicadeza.
El sonido era diferente, había una casa cuartel cerca de casa, donde anidaban miles de golondrinas y el cielo se cubría de sus danzas interminables.
Si existe un lugar donde soy realmente yo, en esencia, es ese, son tantas las cosas vividas allí siendo yo misma...si de vez en cuando me pierdo, es allí donde estan mis respuestas.
Hay una cosa que me encanta, es bajar por la tarde, cuando ya no queda sol, pero el día aún no acaba de marcharse, hundes los pies en la arena, que conserva en su corazón el calor del sol del día, pero que comienza a ponerse su manto frío, para recibir la noche.
Ha cambiado mucho ese paisaje, han pasado muchos años, ya no quedan las barcas alineadas en la arena, barcas que recobraban su vida por la mañana temprano cuando los pescadores, sacaban el copo. En la red se amontonaban miles de sardinas de color plata escurridizas, a veces, pero atrapadas sin retorno.

No sé por qué han venido a mí esas imágenes del pasado, igual son los deseos de volver, o quizá no quiera olvidar todo lo que llevo en la caja del recuerdo.

miércoles, 4 de junio de 2008

miedosa...


Quizá es la palabra que me defina mejor. No es algo nuevo, ya desde pequeña tenía miedo de caminar, iba agarrándome a todo lo que podía, buscando algun apoyo o seguridad, sensación, que no he dejado de tener. Algunas veces me he visto en el campo asida a una rama ridícula, como si con eso no resbalara, y es que, la vida está llena de miedos absurdos. Están mis miedos, unidos a los de los demás. El mundo, la cultura, la vida, está llena de posibles soluciones a ese temor. Si miramos alrededor, vemos miles de signos...cosas que dan esa "seguridad" que tanto necesitamos, ya sean religiosas o paganas; ranitas de la suerte, brujas del amor, piedras energéticas, bueno, nombrarlas aquí sería una interminable lista, eso, sin contar, la multitud de santos y sus posibles beneficios, novenas y especializaciones, porque eso sí, mas especializados que los santos..., abogados de lo imposible, de la familia, de los enfermos...una solución a la carta, para cada tipo de inseguridad.
Confieso que yo llevo un par de esos absurdos en mi bolso, concretamente un cuarzo rosa, y un rosario. Son regalos, y pensando, los llevo, mas que por esa supuesta protección o seguridad, por el recuerdo de aquella persona que me los dió, cumplen la función que ella pretendía.
Y es que a veces, caminar por la jungla de la vida, es como subir una cuesta constante sin motor, el futuro siempre es incierto, por mucho que lo planees siempre puede dejarte de piedra, no en un mal sentido, no todo es malo, tambien puede sonrirte, pero...¿quien sabe?.