martes, 22 de mayo de 2012
(...)Un día más, una hora más...minutos que se extendían como eternos vacíos, sin nada, sin contenido...
Miró a través del cristal esa foto perpetua que se anclaba en el exterior, una belleza extraña, pero fija, igual y pasiva, sólo adormecida por el sol de la tarde...podría mirar esa imagen con los ojos cerrados, en todas las estaciones, con todos los matices...igual, siempre igual...porque ahora sus ojos solo se diversificaban en el interior y no siempre. Las cuatro paredes de color verdoso, brillantes por el roce de los dedos, tenían el sello de la desesperación, de la soledad y quizá del arrepentimiento, pero todas tenían algo en común, esa ventana que mostraba de una forma grotesca un trozo de lo inalcanzable.(...)
lunes, 14 de mayo de 2012
La VIDA da vueltas deteniéndose donde menos lo esperas, unas veces, intentas llegar con todas tus fuerzas encontrando un oasis convertido en espejismo y otras... pasas de largo, porque tu meta cambia. Nada es coherente en ella, ni previsible por mucho argumento eterno que esgrimas o por mucha pasividad que muestres. La vida es un fluir imparable que siempre te arrastra.
El TIEMPO es relativo y camina con el compás del latido del corazón que lo alberga. Nuestra noción de él varía con el paso de los años, acelerándose vertiginosamente. Aún recuerdo la ignorancia de él, cuando éste se tornaba imperceptible, cuando no entendía ni captaba sus consecuencias, cuando nada dejaba de existir y era eterno. Después llegas a descubrir inevitablemente las consecuencias de su paso, la transformación, el deterioro, o el enriquecimiento, y es que hay un baremo para cada instante, para cada vivencia, para cada recuerdo...
La MUERTE es esa sombra que gravita como un asteroide sin rozar, es algo ajeno, lejano, inexistente. Es esa palabra prohibida convertida en tabú, es la ausecia, la nada, el todo en negativo, un suspiro ahogado, un dejar de ser. Es un renacer en el recuerdo, un manantial de llanto, un caminar lento y pesado para aquél que la contempla, un golpe en seco, algo, que por inexplicable desmonta tu mundo y lo transforma para siempre en una realidad diferente.
El AMOR...es puro dinamismo, transformación. Es la mutación por excelencia, la continuidad, un subir y un bajar, un remanso latente, pero nunca es el mismo, ni de la misma forma. Cambia en el reflejo, se transmuta en el que lo refleja, y es que nunca vi tantas incomprensiones hacia él, es algo que se acepta, o se niega, su renuncia quizá la salvajada más dolorosa, el sentirlo quizá la savia que mueve cada uno de nuestros pasos, amor...¿ por qué no?.
La SOLEDAD es una renuncia total a la entrega, una espiral que gira en torno a un solo eje, una necesidad y un castigo. Hay egoísmos cargados de soledad y soledades cargadas de egoísmos, hay soledades impuestas, buscadas, reales, ficticias, y es que cuando deja de ser física, sólo puede convertirse en una sensación.
martes, 3 de abril de 2012
Me encantan estas horas, esas en las que el paseo abandona en la lejanía el eco de los murmullos de la tarde, dejando que el sonido de mis pisadas tome protagonismo.
Los focos de las farolas iluminan a duras penas la inmensidad de la arena perdiéndose en el comienzo de las olas, la calma es total. Sólo la luna es capaz de perfilar un leve camino en el espejo salado. Detrás, la vida. En frente, un horizonte inmenso abrazado por las luces lejanas de faros y casas que intentan permanecer al límite del mar...cuántos sueños encerrados, cuántas historias y protagonistas...bah, quizá la mayoría sean inercias cotidianas, esas en las que me niego a entrar. Porque...la verdadera vida pertenece a los locos, esos que se niegan a pasar por el tamiz de lo impuesto, de lo correcto, esos que ignoran la sensatez y cordura para dar la talla en esta sociedad que te perfila como un molde. Una leve brisa me despierta del letargo en el que estoy entrando, ese en el que te pierdes dentro de ti y nada de lo que te rodea toma protagonismo, un ver y no ver nada. En este instante la sensación de libertad es completa, sólo yo soy testigo de mi misma, no hay pose ni medida... ahora no queda nadie, solo yo... ¿seré capaz de escucharme?
lunes, 30 de enero de 2012

Hoy he descubierto que el tiempo no existe..., porque cerca de ti los muros que lo contienen se estrechan ante mis deseos de expandirlo..., porque camina a paso lento cuando tu esencia se divulga sin que mis sentidos lleguen a percibirla..., porque carece de sentido si deja de ser la sala de espera de tu presencia. Hoy el tiempo no depende de ti, ni de mi, ni de nadie...hoy, mi tiempo se transmuta en un no tiempo...rompe relojes y manecillas ordenadas...hoy desaparece en el delirio de la irracionalidad..., esa que se empeña en anclarse en un pálpito...hoy mi vida carece de números, de medidas, de raseros...hoy mi comienzo y mi fin danzaran para siempre girando alrededor de tu epicentro.
lunes, 16 de enero de 2012

Hoy mi alma vaga perdida en la orilla de la nada... busca donde no hay respuesta posible, donde el silencio se cubre de crueldad indiferente.
Hoy tu paso lejano deja un cerco de ausencia difícil de soportar y es que...ahora sé que cualquier momento en tus palabras hace que mi existencia cobre sentido, hoy sé, que lo más importante es lo jamás dicho...hoy sé, que no hay léxico posible cuando el corazón es el que se expresa y que, no hay entendimiento posible si el latido no es acompasado...Hoy, la duda y el convencimiento luchan con igualdad de fuerzas... y...en medio de ellas, aguanto su apaleo constante. Hoy mis ojos son incapaces de perder su brillo salado, desbordándose en hilos sobre mi piel, hoy, creo que por fín, he aprendido a llorar.
miércoles, 11 de enero de 2012
insomnio.

(...)La opacidad que se abría frente a mi se asemajaba al paisaje espeso de un bosque inmerso en una película de suspense. Pero, como en el papel del revelado de una copia antigua, la estancia se perfilaba sutilmente hasta hacerse familiar y tangible. Tras el pequeño ventanuco del techo abuhardillado se vislumbraba una noche cristalina y fría.
Ana, dormitaba en frente de mi acurrucada en la mecedora como una niña pequeña, la conocía poco y sin embargo compartíamos todos nuestros secretos...largas noches de insomnio, tabaco, apuntes, códigos y nervios habían hecho que se fraguara una amistad que no necesitaba dilatarse en el tiempo para ser sólida.
El silbido del aire se colaba en ráfagas por debajo de la gran puerta de hierro que daba a la azotea, concediendo al silencio un cierto tono fantasmal. Salí sin hacer ruído en un intento de escapar al sopor que comenzaba a invadirme. A esas horas, todo cambia, y es que...tras los muros, en el paisaje de tejados de ciudad, no hay oscuridad aunque la noche haya llegado, no hay silencios aunque la gran parte de su alma esté dormida...solo existen brazos de hierro alzándose hacia un abismo, en el que se asoman tímidamente algunas estrellas tras el velo luminoso que las grandes ciudades poseen. Solo te arropa el motor de algún coche lejano, un ladrido a destiempo, un claxón equivocado y la campana ignorada que marca el paso de aquello que no volverá.(...)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




