lunes, 13 de agosto de 2007

unos días en el vacío.



Hace tiempo que me siento como un barco a la deriva, en algún punto perdido de quién sabe dónde. No estoy mal, porque la brisa, acaricia mi piel a diario, las olas, me mecen suavemente, estoy rodeada de seres que me miran, sin hacerme daño. Mientras pueda, no quiero que nadie se apodere de mí, quiero permanecer en ese estado, siendo dueña de mi misma, porque ahora mismo, soy libre, y no quiero sentirme atada ni condicionada.
No necesito medir mis palabras, no quiero pedir disculpas por ser así, no, no y no.
A partir de ahora, miraré hacia dentro, voy a ser fiel a mi misma, ya esta bien, es muy duro tener que pagar un precio por querer a alguien, cuando el amor, de cualquier tipo, no entiende de trueques, ni de perdones, ni de nada, es algo que se entrega sin más.
No soy perfecta, es mas, mis fallos son palpables, no los escondo, están ahí.
No es que busques alguien perfecto, porque eso no existe, pero igual yo no soy la perfección que tu necesitas, o la imperfección disculpable.
Ya no analizo nada, sencillamente, voy a mirar a mi corazón, porque no se merece que lo hieran, ni que lo inunden de tristeza. No sé ser mejor persona, si no valgo nada para tí, no finjas que es así, porque al mínimo fallo, me das una patada, y no quiero sentirme insegura, ni quiero sentir el dolor, que me produce tu desprecio.
Bueno, prefiero no pensar, intentare canalizar mi tristeza, y ya está, no pensaré en algo que no depende de mí.