martes, 22 de mayo de 2012
(...)Un día más, una hora más...minutos que se extendían como eternos vacíos, sin nada, sin contenido...
Miró a través del cristal esa foto perpetua que se anclaba en el exterior, una belleza extraña, pero fija, igual y pasiva, sólo adormecida por el sol de la tarde...podría mirar esa imagen con los ojos cerrados, en todas las estaciones, con todos los matices...igual, siempre igual...porque ahora sus ojos solo se diversificaban en el interior y no siempre. Las cuatro paredes de color verdoso, brillantes por el roce de los dedos, tenían el sello de la desesperación, de la soledad y quizá del arrepentimiento, pero todas tenían algo en común, esa ventana que mostraba de una forma grotesca un trozo de lo inalcanzable.(...)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




No hay comentarios:
Publicar un comentario