
Quizá es la palabra que me defina mejor. No es algo nuevo, ya desde pequeña tenía miedo de caminar, iba agarrándome a todo lo que podía, buscando algun apoyo o seguridad, sensación, que no he dejado de tener. Algunas veces me he visto en el campo asida a una rama ridícula, como si con eso no resbalara, y es que, la vida está llena de miedos absurdos. Están mis miedos, unidos a los de los demás. El mundo, la cultura, la vida, está llena de posibles soluciones a ese temor. Si miramos alrededor, vemos miles de signos...cosas que dan esa "seguridad" que tanto necesitamos, ya sean religiosas o paganas; ranitas de la suerte, brujas del amor, piedras energéticas, bueno, nombrarlas aquí sería una interminable lista, eso, sin contar, la multitud de santos y sus posibles beneficios, novenas y especializaciones, porque eso sí, mas especializados que los santos..., abogados de lo imposible, de la familia, de los enfermos...una solución a la carta, para cada tipo de inseguridad.
Confieso que yo llevo un par de esos absurdos en mi bolso, concretamente un cuarzo rosa, y un rosario. Son regalos, y pensando, los llevo, mas que por esa supuesta protección o seguridad, por el recuerdo de aquella persona que me los dió, cumplen la función que ella pretendía.
Y es que a veces, caminar por la jungla de la vida, es como subir una cuesta constante sin motor, el futuro siempre es incierto, por mucho que lo planees siempre puede dejarte de piedra, no en un mal sentido, no todo es malo, tambien puede sonrirte, pero...¿quien sabe?.



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