martes, 11 de mayo de 2010

Ojalá los labios probaran aquello que el cuerpo no alcanza a tocar...


Ojalá los labios probaran aquello que el cuerpo no alcanza a tocar:
la niebla remota que invade los corredores
y compite con el frío en su carrera por alcanzar el descanso.

El descanso que no existe.

Ojalá los labios pudieran decir lo que el cuerpo no entiende.
Entonces las olas resbalarían sobre sí mismas
en una danza capaz de invocar al silencio.

El silencio que no existe

porque hace tiempo le robaron el nombre
y ahora camina por el mundo sin palabra que le corresponda.

La palabra que no existe.

María Luz Albuja.

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