
Hace tiempo que ya no anudo los minutos como en aquel tiempo en el que el mundo irreal llenaba todos mis silencios.
Es duro llevar un símbolo como recuerdo, algo que representó tanto para nosotros, un lazo que jamás podrá borrarse, y que... ni el tiempo, ni la distancia, ni el posible olvido, podrán llevarse consigo.
Esos pedazos rotos, pero al mismo tiempo cargados con la suficiente fuerza, como para inundar todo mi ser, tanto, como esta enemiga que me corroe, sin tregua, despiadadamente, en un ritual parecido a un funeral de dolor.
Un día te dije que las rosas negras no eran bellas, que servían para adornar cementerios. Te reíste con esa risa pícara e irónica, la mas bella que jamás contemplé. Ahora descubro con cierta rabia, que las rosas negras no existen como tales, son el fruto de una manipulación artificial, son creadas para el espanto, para el mundo de lo siniestro, son símbolos de una transgresión nocturna, de la que un día formamos parte.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario