jueves, 12 de julio de 2007


Me encanta perderme en los sonidos de una playa semidesierta, para eso hay que escoger las horas centrales, esas en las que todo el mundo desaparece, aislarte mirando un horizonte lineal y azul, y no pensar en nada.
Me encantaría que estuvieras aquí, aunque me conformo con que recuerdes que sigo siendo la misma.
Aunque esté en otro sitio, lo siento como mío, y es que... ¿se puede ser de dos sitios a la vez?, mi corazón siempre ha estado dividido, creo que a veces, incluso me divido a mi misma y llego a ser dos personas distintas en un mismo ser.
Siempre he dejado esa mitad al llegar, pero, no sé por qué causa, me he traido algo conmigo, vaya donde vaya, viene tras de mí, y me fastidia el no poder romper como antes.
Pero bueno, igual que he puesto planes a mi vida, a mis cosas, mis obligaciones, por llamarlas de alguna manera, ese futuro que hay que dibujar a la fuerza, me pondré como meta en romper con esa parte de mí que se ha instalado y de la que no puedo deshacerme, porque, es absurda, y solo me traerá tristeza.
Mi cara sonríe por las mañanas, disfruta de las pequeñas cosas de la vida, cada anécdota es algo que puede llenarte, no quiero que eso cambie por ahora, porque la vida puede ser igual, pero si la miras desde otro prisma puede ser insoportable.
Cuando vuelva a verte, intentaré sonreirte de nuevo, espero que mi sonrisa, no sea interpretada como un ataque, quiero que sepas, que mi corazón sonríe cuando te ve, aunque no lo creas.

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