Mantilla de oro,
clavel de fuego
llenan el camino
de oscuro cristal,
brillantes de plata,
miran a lo lejos
el beso salado
en la eternidad.
Dime, tú por qué lloras
al ver la belleza
no nubles tus ojos,
no mires atrás.
Tu corazón no llora,
no se siente herido
sabe que nunca,
lo podrás olvidar
y, aunque tus ojos
no quieran verlo
él, latirá siempre
y jamás morirá.
labrujadelsur
viernes, 6 de julio de 2007
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