miércoles, 27 de junio de 2007

incompleta...



¿Para que sirve tener el alma de poeta?. Para sentir con más fuerza, para luchar y mantener vivos unos ideales, para huir de la realidad y adornarla con matices, colores... para transformarla...
Es un don (así lo llaman) absurdo, es algo que te sitúa en un plano más elevado en tu búsqueda de la realidad, es algo que magnifica, tanto lo bueno, como lo malo, un autoengaño.
¿ Por qué siento así?, ya estoy harta, ¿no podría pasar simplemente por la vida como un viajero observador?, sin quererlo, a veces, me paro demasiado en ver los detalles, en destacar lo inútil y dar importancia a aquellas cosas que son invisibles ante los ojos de los demás, donde quizá no haya nada, y realmente son humo y desvaríos.
Esta bien, acepto, ¿para sobrevivir hay que renunciar a eso?, lo haré, a pesar de que algo de mí morirá en ello. Perderé la música, renunciaré al paisaje, sentiré sólo la realidad, bueno, sentir no, mirar.
Si el cielo está gris y llueve, no pensaré que está triste y llora, si el día me regala el sol, no pensaré que sonríe, y así, todo. Me transformaré en algo aséptico y frío, ¿no es más sensato?.
Mi mundo acaba de traicionarme, creia en él y me da la espalda y me engaña cruelmente. Me olvidaré de mis sueños y empezaré a transformar mis realidades, ciertamente, igual algún día, alguien o algo, me devuelva aquello que perdí en el camino, pero, como todo aquello que se abandona, acaba deteriorándose , perdiendo su forma y nunca, vuelve a ser lo mismo.
Me convertiré en esa "Violeta" risueña, que no se creía merecedora de nada, en el primer acto de la Traviata de Verdi, no pasaré de ahí, de ese primer acto, renunciando a las profundidades del amor. Olvidaré esa parte de mí que soñó, sin volver la mirada hacia atrás.
Seré como ese árbol que sigue vivo en invierno, a pesar de haber perdido su frescura y verdor. Estaré viva, pero no me pidas que sonría, la cara de la realidad, ha dado pinceladas grises en mi rostro, primavera...¿existes?.

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