martes, 5 de abril de 2011


Ya se un poco acerca del recorrido de esta vida, tan odiada y amada por otros...
Hoy te tenía dormida sobre mi pecho, tan pequeña, tan frágil...sintiéndote igual que un lienzo en blanco, eras silencio e instintos de supervivencia dependientes de mi.
Mi niña, al principio todo será lento, eterno, adornado de curiosidad mundana. A medida que avance tu experiencia, sumada en años, podrás notar como todo se convierte en una rueda temporal arrastrada por la inercia. Ojalá pudieramos expandir el tiempo como en aquellos días en que tus pasos eran aún incipientes, en los que las semanas eran meses y los años se marcaban en la distancia como algo imposible de definir. Habrá cosas que no podrás entender y que aceptarás como algo inevitable. El tiempo te hará cuestionarlas y lo estropeará todo, pero para eso, aún queda mucho. Ahora me entreno para ser la niña que fuí, quizá la que nunca he dejado de ser, ahora tengo la excusa perfecta para retomar esa parte de mi que creía adormecida, recordaré a través de tus ojos y traeré al presente lo que he tratado de esconder celosamente. La vida hace que te defiendas de esa parte frágil e insoportable que te hace mirar sin recelo, que te lanza sin pensar, sin cuestionar ignorando las consecuencias. En cierta forma, envidio tu vacío, tu ausencia de ideas, tu principio...Hoy, me niego a sacar conclusiones, porque, aunque no lo parezca, estoy aprendiendo de ti.

No hay comentarios: