Que cierta es esa frase, no se valora algo hasta que se pierde. Hoy, cuando he vuelto, he sentido un gran vacío en mi corazón, no sabía hasta que punto te quiero, porque, aunque me lo niegue a mi misma, una y mil veces, eres esa espina clavada profundamente. Cuando estás no hiere, y es por eso, porque estás.
Quiero dejar de sentir este absurdo, hacer caso a mi mente, ¿por qué me siento tan vulnerable?. Mil veces me has dicho que me quieres, hasta el último segundo, en el fondo, sabes tan bien como yo, que lo nuestro es un sueño, y como tal, nunca podrá tomar forma, más que nada, porque, es tan perfecto, que la sola intención de materializarlo, acabaría con él.
He intentado perderme por otros sitios, ver caras diferente, sueños distintos, a veces, encerrarme conmigo misma, tratar de no pensar en nada, pero, si por casualidad cierro los ojos demasiado, siempre acudes a mi mente, como algo de lo que jamás podré desprenderme. En realidad ya eres lo que no hice en esta vida, porque , nunca tendré valor suficiente.
Ciertamente me merezco estas lágrimas que nunca podrán curar ni redimir las tuyas.
El dolor es lo único que realmente me pertenece, algo que nadie debería experimentar, pero que tomo como justo castigo a un error, que nunca debí de iniciar.
Ojalá puedas tu olvidarme, siempre nos quedarán esos momentos bellos e irrepetibles, porque , soy tu otra mitad, y lo sabes, al menos en una parte de nuestras vidas.
martes, 4 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario